Los ídolos

25 junio 2009

1 comentarios  



Yo no creo en Dios.
Yo no practico ninguna religión.

Pero por más desapegado que sea de las tradiciones, en algún lugar pongo lo que la metafísica llamó "el alma". Esos estandartes, que son como grandes mantas con las que nos cubrimos los apátridas del cielo, son conocidos como "ídolos". Hoy, dos de ellos se van de la faz de la Tierra. Por un lado, una mujer con la que varios de una generación soñamos. Eran nuestras primeras impresiones de beldades lejanas que aparecían por esa caja negra que nos contaba lo que el mundo era más allá de las calles que recorríamos cuando eramos adolescentes.

Por otro lado, un Rey con trono lumínico huye del reino de los vivos, dejando un legado que no se puede negar. Recuerdo, de niño, ver sus videos, que eran la apoteosis visual. Efectos, historias, movimientos. Maravillado veía sus revelaciones en la caja negra. Cada paso que daba era todo un acontecimiento en el mundo del videoclip.

Mesiento, hoy, y pienso: los ídolos en que he creído son de carne y hueso como yo. Y se mueren. Si se van, ¿qué queda?

No es tan fácil como cambiar de creencia religiosa o de partido político (algo que hoy sucede como cambiar de VH1 a MTV). Es extraño, se sienten burbujas de aire en las venas. Eso ha de ser la percepción de saber que nos estamos volviendo viejos. O que todo son ciclos en espirales ascendentes o descendentes. O la prueba fehaciente de que todo cambia. ¡Todo!



Más o menos

31 mayo 2009

2 comentarios  

Si usted, mi querido lector, hace una revisión del historial de este lugar, se percatará que hay fijo fijo, una entrada en cada año en este mismo día de este mismo mes.  No es un capricho ni una superstición.  Simplemente es dejar el registro de que el tiempo pasa.  Puede ser algo totalmente obvio (y eso que nada que escribo mi reflexión de la metarrelativización del tiempo en la red) pero en este medio, más allá de un registro alfanumérico, tiempo tiempo no es que "pase".  

La red es como un edificio cualquiera, lo construyeron, acá está, lo "vemos", hasta lo habitamos.  Luego, envejecerá, se llenará de moho y de óxido, se le caerá la cal de las paredes, lo desocuparán, será una pieza abandonada, o tal vez de museo si hay mucho sentimentalista que le agrade guardar "cosas" y un dia de estos, simplemente esto será pieza de museo, o pasará a su total desaparición.  

Pero bueno, el punto es que, sí, no es algo cabalístico lo de la fecha, es sólo que soy un nostálgico empedernido, que espera inmortalizar su memoria en una corteza de arbol.  No sé, insisto, cuánto duará este arbol o esta corteza, pero mientras que esté acá, le daré uso, entre cosas, para rayar el día y el mes y el año.  El año.  El dato más importante.  A veces me dan ganas de averiguar en que año bizantino estaremos (lo sé, wikipedia tiene ese dato, y eso le quita misticismo) y podría decir que estamos en el 4256 o algo así.  Divertido.  El humano le demuestra al humano que eso de el tiempo es un mero relativismo (com olas religiones y sus dioses), pero elhumano se descree del humano y dice que SU creencia es ABSOLUTA.  Je, que divertidos son estos humanos.  

Entre otras curiosidades, los sistemas métricos de lo que sea, se pueden ver como que aumenta o disminuye.  Todo depende del humano que mira.  En este caso, me ofrezco como dummy plug para el ejercicio.  Me gusta sumar más que restar.  Restar es com oalgo agónico, mientras que sumar es como abrazar una inmensa cantidad de lo que sea y que, como aumenta, no se acaba nunca.  Es más motivante sumar manzanas que restarlas.  Es más motivante sumar música que restarla.  

Así que engaño a mi cerebro y aplico las anteriores analogías a un aspecto que es posible, pero, como digo, engaño a mi cerebro y le hago creer que son manzanas o peras o cigarrillos.

Para el caso, son años.


Lo IN está de moda

20 mayo 2009

3 comentarios  



Un lugar donde me siento cómodo es mi cuarto, porque desde acá "veo el mundo".  El otro, son los salones de clase.  Desde estos dos espacios puedo vislumbrar lo que pasa en eso que algunos intentan llamar como "mundo exterior". 

La última vez que estuve por los salones de clase, la melancolía me embriagó, pero hoy (creo) las cosas son distintas.  Estuve como unas dos semanas sin televisión y ayer la reconectaron.  Casi con desesperación lo encnedí para ver cómo había hecho para existir sin mi presencia (ja). Para mi sorpresa, poco y nada había cambiado.  De nuevo canalear durante unos minutos hasta que mi sentido aracno-morboso me dejó instalado en el altar de los chismes.  Siempre hay algo nuevo todos los días. ¡Todos!

Me encanta cuando se adentran en el oscuro y masónico mundo de "lo que está de moda".  Extravagancia, lujo desmedido, gastos insuperables, mansiones, carros, joyas, accesorios, vestidos (y des-vestidos)...  La lista puede ser infinita. Casi. Viendo un desfile de actores, cantantes, deportistas y otros gremios poco comunes en el mundo mediático, pensé que definitivamente hay cosas que nunca estarán sobre tan magno pedestal, pero que sí estará de moda.  

Hay quienes afirman que este medio, sí, caro lector, este mismo site es ya cosa muerta. Si no me creen por favor pasen por acá. Casciari es un tipo que me cae muy bien, porque usa el blog para reirse del mundo y de sí mismo (no sé si luego de escribir lo que e escribe realmente se reirá, pero yo supondría que sí).  Así como otro personaje que es toda una delicia.  Un incendiario total
Considero que los blog están de moda. Al menos en nuestro "mundo" donde todo llega tarde.  

Pero, lo más seguro, es que acabo de descubrir el agua tibia.  Normal.  Sigo con mi lista de la moda que no está en los lugares de la moda, y recuerdo algo de las clases.  Lo IN está de moda.  Para este caso, la INcertidumbre, los INdecisos y, siguiendo con mis locas ideas anteriores, la INcomunicación.  

Sí, afirmo descaradamente que la incomunicación está de moda.  Que es tal cosa gracis al fatalismo de algunas personas postapocalípticas que ven en los celulares o los ipod el fin de la humanidad como humana.  

¿Y?

¿Cuál es el miedo al cambio?

Claro, es más frecuente que las personas se aislen de las personas, posiblemente con argumentos tales como "esa gente no tiene nada que decirme" o "lo que dicen son sólo estupideces".  No hay nada más placentero que comer prójimo.  Pero, seamos sensatos, tal vez nos aislamos con la música (o ruido, eso depende de la perspectiva) porque NOSOTROS no tenemos nada que decir.  ¿Quién dijo miedo? Hablar, en particular, articular palabras con nuestro sistema fonatorio, se está volviendo toda una ciencia inextricable.  (Tocaría hacer un estudio-encuesta para averiguar si el problema es articulatorio o mental). 

¿INcomunicados?

Y entonces, ¿qué carajos estamos haciendo en este preciso instante? (Me gustaría comenzar un debate sobre la metarrelativización del tiempo en la red, pero eso será en otra ocasión).

Claro, no tenemos la certeza de que esté existiendo comunicación, más desde los planteamientos tradicionales, con todo el rollo de la interpelación y eso.  Yo a veces me demoro, pero me gusta responder comentarios, porque es un deber (desde mi forma de ver el usod e este medio en particular).  Obviamente sin caer en chabacanerías lamentables como las de éste sitio.

La incomunicación está de moda, porque hay quienes se quieren jactar (como las estrellas de Hollywood) de que prefieren vivir aislados de un mundo banal y trivial que nada les ofrece.  

Sin ofrecer reconocimiento ni recompensas, y por el morbo que muchas veces me mueve, me encantaría saber, algún día, cuánto tiempo puede soportar una persona sin comunicarse, pero de verdad, sin entablar diálogo con nadie por ningún medio.  

Otra cosa es que no nos sepamos comunicar, porque no tenemos la más mínima idea de eso. Y para un ejemplo, el Rey de los Ejemplos.  Yo le regalo de navidad ipod y xbox y psp, para que deje de comunicarse.  

¿Quién dijo yo?





Quince

02 mayo 2009

1 comentarios  

Recuerdo que una vez un buen amigo me hizo una observación sobre la obsesión que tengo con los números.  Los capítulos, las partes, las secciones.  Esta vez, los post.  

El quince es un número que me agrada bastante, y es un número que retrospectivamente me trae muy buenos recuerdos.

Era el año de 1994...

Comenzando el año comprendí que muchas cosas de fondo iban a pasar.  Era mi último año en la secundaria y al siguiente me iría a prestar servicio militar obligatorio.  La Selección colombiana de fútbol llegaba por segunda vez consecutiva a un mundial de fúbol y haría el ridículo más sonado de la década.  Desde entonces no han levantado cabeza.  Ya estaba muy metido de cabeza en la música, en el rock.  Ya estaba rotando hasta la saciedad los Use your illusion de Guns n' Roses y el rock de emisora había dejado de oler a rock de laca y maquillaje para convertirse en rock de sudor y sangre.  La gota que rodó fue por cuenta de Kurt Cobain.  8 de agosto de 1994, lo encuentran muerto.  Quince años.  Ese mismo año conseguí unos Cd's originales (porque en ese entonces era la única forma de conseguir música: original) de los que me queda sólo uno: Vitalogy de Pearl Jam, el que yo considero el mejor disco de la banda de Seattle.  En ese mismo año conseguí El silencio de Caifanes (el que considero el mejor disco de la banda mexicana transformada a Jaguares) y una banda que apensa surgiendo desapareción: Catedral (no la de metal), banda bogotana integrada por el futuro cantante-violinista de Ultrágeno (esa sí la recuerdan). A final de año sale el póstumo Unplugged in New York de Nirvana, un disco que nadie imaginó que podría existir. Pero ahí estuvo y demostró que Cobain sí cambió las cosas para siempre. Muchas cosas seguían sucediendo: aún se escuchaban secuelas del bloque comunista en Europa de retiro de tropas de los estertores de la guerra fría (y posteriormente el mundo se enfrascaría en una guerra peor); por allá en las antípodas hacían túneles bajo el mar uniendo dos reinos que se han debatido entre la amistad y la animadversión durante siglos.  El grunge seguía dando frutos: ese mismo año de 1994 sale al mercado el excelente Superunknown de Soundgarden (el único disco que tuve de esta banda).  Y la músican seguía dando frutos.  Los irlandeses U2, después del revelador Achtung baby de 1991, lanzan un disco que marcaría un nuevo derrotero en la música pop-rock del mundo: Zooropa.  Sin saberlo, ese año el premio Nobel de literatura se le otorgaba al gran Kenzaburo Oe, escritor japonés con el que me encontraría (a través de sus letras) aproximadamente 12 años después de aquel suceso.  Ya no había guerra fría, ahora la guerra era de frente y su sustento era el odio y la diferencia.  En Sarajevo se mataban porque unos no reconocían a otros.  Los lineamientos de las nuevas guerras en el mundo: la diferencia de raza, de etnia, de creencia, de política, de pensamiento.  Un pasatiempo que comencé a disfrutar como desde el año de 1992 era la Formula 1.  Recuerdo que era un señor calvo y con una barba prominente el que comentaba las carreras, transmitidas por un canal peruano o ecuatoriano o mexicano, la verdad no recuerdo.  Ese año se coronó por primera vez Michael Shumacher como campeón de la F1 en la escudería Benetton-Renault. No lo merecía, pero se lo ganó porque la vida da vueltas.  Y una de ellas fue la muerte del excelente piloto Ayrton Senna.  Aún ronda en mi cabeza la imagen de su choque contra el muro de contención a 400 kph.  Salió de su carro destrozado, se quitó el casco, se sentó a un lado y murió.  Un grande. Benetton, ¿recuerdan la publicidad de esta marca argentina? Creo que tuve un reloj de esos, me encantaban.  Yo nunca fui bueno para el futbol, pero lo seguía ocn gran pasión, además porque en mi memoria aun estaban los partidos históricos del mundial Italia 90.  Pasó Estados Unidos 1994 como la mayor vergüenza que el futbol nacional haya vivido.  Pero eso no era para tanto.  Ese mismo año, cera a su casa, asesinan vilmente al defensa Andrés Escobar.  Era uno de mis ídolos.  Ese día dejé de seguir al futbol.  Comprendí que, así como en el mundo se mataban por razones más absurdas que las anteriores, así el futbol se hundía en su propia mierda, gracias (en parte) a sus hinchas.  Cómo no llevar en mi mente el año de 1994.  Recibí mi diploma del colegio y me había quedado sin amigos.  Ese año nació el huraño y antipático asocial que me definiría por más de una década.  Ese año pensé por primera vez que la vida no tenía sentido.  Ese año entendí que la vida era un mar de mierda en el que lo único que podemos hacer es tratar de mantenernos a flote.  Ese año no alcancé a imaginarme que mi vida tomaría giros diametralmente opuestos.  Ese año me entreevistaron en una universidad privada y me reservaban el cupo, pensando que ahí estaba definiendo mi futuro.  Qué más alejado de lo que hoy es mi mundo.  Y por qué no decirlo; aunqu eno tenía ni la más mínima idea, ese año murieron Telly Savalas (el inmortal detective Kojack) y Angelines Fernández (la bruja del 71).  

Lo interesante de los números es que se pueden resemantizar mucho más fácil que las palabras mismas.  Los números están a la orden de quien los quieras tomar y significarlos dependiendo de sus vivencias.  Eso es lo que hago en este momento, porque jamás me imaginé, en ese año de 1994, llegar vivo al año 2000.  Nunca me imaginé que me pasaría, y hasta me amañaría en esto que es el diario vivir.  

Buenas noches.  

Resemantización deconstructiva visual urbanal

01 mayo 2009

0 comentarios  

No me juzguen tan duro, que a veces me las tiro de ingenioso para los títulos, pero sólo es una forma de exacerbar esquizofrenias reprimidas.


Siempre es bueno caminar por la calle, más en una urbe como Posmodernia, acompañado de alguien que tenga un ácido sentido del humor.  Para el caso, Chucho es el indicado.  Con el paso de los tiempos, por ahí hemos registrado algunos ángulos de la ciudad que pocas veces aparecen en algun sitio de la red.  Claro, no hemos inventado el agua tibia.  De hecho, lo impresionante es la cantidad de personas que más que redefinir la ciudad, deconstruyen sus espacios, resignificándolos a partir de las propuestas estéticas visuales particulares. Y eso sucede Acá y allá.  De hecho pasa en todas partes, en muchas paredes.  

Chucho y yo lo que por ahí hacemos es salir a las calles y hacer lo que todos hacen: caminar-haciendo-uso de ella, a veces con mucha cafeína en la sangre, otras veces destilando cebada, pero, en ciertos momentos, en ciertas esquinas, en ciertos ángulos, con ciertas iluminaciones, nace la imagen.













































Está bien, no somos los mejores, pero nos divertimos.  

¿No es acaso ese el sentido de que en la actualidad mucha gente tenga la posibilidad de tomar fotos (con cámaras, con celulares, etc.) y registrar la ciudad tal y como la ve o, mejor, como la vive?

Recuerdo, a principios de los años 90, que lo más impresionante, en términos visuales, que pasaba en el barrio en que entonces vivía, era la aparición de algun graffitti esporádico (no de los que "llevan mensaje" sino de los que son "ilustración") por algun callejón oscurecido por la lentitud de la ya desaparecida EEEB.  Para mí era todo un acontecimiento: lo detallaba, miraba los colores usados y sus combinaciones (que no eran ni muchas ni muchos) y reflexionaba el contraste que generaba con un espacio residencial de casas grandes, de parques arreglados. Claro, tendrán que creer en mi palabra porque en los 90 el mundo (y en particular mi mundo) no estaba tan hipervisualizado como hoy.  

Hay recuerdos de recuerdos, pero no es bueno ponerse tan nostálgico.  Mi punto es que en la actualidad la ciudad se visualiza desde ángulos antes inimaginados,  se resemantiza con una cantidad de símbolos que la ciudad misma jamás pensó cargar sobre su espalda, todos esos símbolos le permiten reconfigurarse como espacio determinado por la presencia o ausencia de nuestros cuerpos (¿existirá algún lugar en la ciudad que esté totalmente vacío de humanidad?) y el registro de la imagen hace patente todo el proceso, no quedándose en mero registro sino convirtiéndose en símbolo mismo.  Es como una metasimbolización

¿Delirando?

Normal.

Por estos lados las fugas psicógenas son lo más común.  

Para que se distencionen un poquito, ahí les dejo otras miradas desde mi óptica y la de Chucho:



Y si el tiempo les sobra, pásenla bueno por acá.

Hay bastante de urbe e imagen por acá también.

Por la sombrita.