Cuántos cubiertos en la mesa
y usted los maneja todos
con envidiable destreza
¿corta usted sus deseos
con cuchillo de plata?
Debo recordarle, hermosa señora
que nunca me habían tratado
así de elegante, así de sofisticado
comiendo manjares del francés
o del italiano
de esos países que apenas farfullo
y usted deleita con gestos esmerilados.
-¿Sabes una cosa?-
mi señora, nada sé en este mundo
-tú me recuerdas mis mejores años-
¿acaso no son estos, los eternos
que se respiran con el bouquet del vino?
-tiempos de locura y juventud-
sus fronteras no son claras, mi señora
-y porque tus maneras me encantan
te invito a uno de mis mundos-
y me doy por bien servido.
"Uno de mis mayores placeres
es este que tienes entre labios,
y de joven mi madre
siempre tan iluminada
por la mirada de otros, me enseñó
que cada plato servido
debe apreciarse en todo su esplendor
desde el sonido de la cerámica
hasta el color de la sazón
y así, con tiempo, paciencia
y mucha experticia
comprendí que los hombres
son como estos platos
con sus propios ingredientes
cocinados a diferentes tiempos
con sus propios aderezos
con sus propios cubiertos
y cada uno de ellos
te puede tomar unos minutos
o toda una vida
en degustarlos"
0 comentarios:
Publicar un comentario