28 febrero 2012

Dolor seco

Un dolor seco
resquebraja mis manos
no me deja comprender las formas
en la oscuridad

la sangre de terracota
el rostro de alabastro
el aire de arcilla

Con cada paso que doy
me desmorona el asfalto
y las migajas de mi cuerpo
las recogen los cuervos del rencor

mi cabeza hecha arena
mis sentimientos como la sal

Avísenle a la lluvia
ácida de la ciudad
el lugar exacto de mi deceso
para que no deje rastro alguno
del cuerpo que el dolor seco
en un día soleado
con vehemencia consumió.

2 comentarios:

Luna dijo...

Avísenle a la lluvia...

Me gusta mucho, esa mezcla de dolor y romanticismo. El dolor húmedo se transforma con el tiempo...

Contreras o Arévalo dijo...

Hay algo que no me convence.
Tal vez sea el tiempo.
Las letras se quedan cortas, lo siento y lo sientes, también.